30 de mayo de 2014

Afrontar proyectos interactivos (1)

Estamos en una época interesante de efervescencia creativa en lo que a contenidos digitales se refiere: e-books, apps, webs, blogs, etc. florecen de manera acelerada llenando de posibilidades ocio y aprendizaje las memorias de los dispositivos móviles de millones de usuarios en un mercado global.




Pero afrontar un proyecto interactivo es, en general, un proceso complejo no exento de riesgos, y como tal tiene que superar una serie de obstáculos que pueden hacerlo naufragar en cualquier instante.

Tanto si se trata de un sitio web, una app o un libro electrónico, los proyectos interactivos digitales tienen una serie de peculiaridades que hay que tener en cuenta desde la misma concepción del proyecto. A menudo, por motivos variopintos, se suele empezar la casa por la ventana y eso es un error que suele pagarse caro al cabo del tiempo.

Es por eso que en esta serie de artículos quisiera sacar a la luz cuáles son —en mi opinión— los puntos más delicados de este tipo de procesos, por si pueden ser de utilidad.

Para empezar, siempre es conveniente hacer un listado básico de requerimientos del proyecto. Para ello, podemos realizarnos una serie de preguntas rápidas:


1) El producto ¿saldrá a la venta pública o es para distribuirlo en un entorno privado? (una intranet de una empresa, por ejemplo).
2) ¿En cuántos idiomas estará disponible?
3) ¿Para cuántos sistemas o entornos estará disponible? (iPad, Android, Ordenadores…)


Con estas tres respuestas se puede concretar bastante la envergadura del proyecto en cuanto a su desarrollo, y se pueden empezar a plantear posibles soluciones tecnológicas ¿por qué?

1) Existen diferentes mercados (AppStore, Google Play, iBookStore, Amazon…) cada uno con sus particularidades y restricciones.

2) Hay que plantearse desde el principio si una aplicación o libro estará en varios idiomas a la vez o habrá una edición por cada idioma, ya que es un condicionante bastante importante que determina el cómo se hará la posterior implementación.

3) Cada sistema suele ir ligado a un mercado o tienda (AppStore a iOS, Google Play a Android,  etc.) pero además cada herramienta de producción puede estar también ligada a una de estas opciones, como es el caso de iBooks Author, que permite desarrollar libros electrónicos disponibles solamente en iBookStore y solamente para iOS y MacOS.

Con frecuencia estas preguntas podrían parecer absurdas para el cliente estándar, o sea el que quiere algo “Que haga de todo, que funcione en todos los dispositivos, que esté en todos los mercados”. Y por supuesto, en un solo producto B.B.B. y para antes de ayer.

Éste es el primer paso delicado en el desarrollo de un proyecto interactivo: decidir qué formato tendrá el producto. ¿Será una app? ¿Será una web? ¿Una web app? ¿Un e-book? ¿Todo a la vez?


Imagen de obra inacabada. (fuente: La Verdad de Murcia)

En este punto, se puede aplicar la filosofía Kaizen: primero se hace, luego se mejora. Desde que se genera el encargo de realizar un proyecto, pesa sobre él una espada de Damocles: que se acabe convirtiendo en un Development Hell, en una obra faraónica que jamás esté terminada. Esta amenaza se cierne en todas las fases del desarrollo y por múltiples motivos, así que en el estadio inicial de conceptualización hay que ser flexibles y desechar (al menos temporalmente) una multiplicidad de opciones o caminos que incrementen desproporcionadamente el coste/tiempo de desarrollo.

Para ayudar a hacer esta criba, se pueden aportar datos estadísticos sobre el mercado: cuál es la penetración de mercado de un cierto dispositivo, cuál es la visibilidad de en qué tiendas de qué tipo de producto, etc.

Hay ideas que se adaptan mejor a un formato app para smartphone, otras que tendrían mejor salida en forma de e-book para iPad, etc. Para apoyar esta decisión, se pueden listar los pros y contras en cuanto a las funcionalidad que ofrece cada plataforma, y contrastarlo con las bondades de cada uno de sus mercados asociados.

Por ejemplo: un videojuego sencillo gratuito puede tener una gran acogida en el mercado Android (Google Play) y no ser prioritario como juego para ordenadores via Facebook, dependiendo de cómo sea ese juego. 

De igual modo, un catálogo de arte puede ser un producto atractivo como un libro para el iPad, pero no tanto como una app para Android. Esto no es para descartar una plataforma pero sí para acotar y priorizar objetivos. Un producto puede salir al mercado en un formato determinado en una fecha determinada y más adelante ampliar su radio de acción a otros mercados y plataformas. Esperar a tenerlo todo terminado y perfecto puede ser una fuente multiplicadora del tiempo de desarrollo, y cuando los productos van asociados a campañas de marketing, la presión sobre éste puede derivar en multitud de males propios de los Development Hells.

En una próxima entrega hablaré de la fase de diseño de prototipos, el inicio del ahora tan manido UI/UX.

Hasta la próxima, ¡felices conceptualizaciones!

8 de mayo de 2014

Nuevo Campus Online

Hoy os presentamos una novedad en Publicar en Digital: nuestro Campus Online.

Hasta ahora, nuestros cursos online consistían en una serie de Webinars en vivo a lo largo de varios días. 

A partir de ahora, este método se va a ver reforzado con una Comunidad Virtual de profesores y alumnos, en la que, además de estos webinars en vivo, habrá foros de debate, vídeo tutoriales exclusivos, tutorías personalizadas, acceso a archivos de ejemplo, y muchas cosas más.

He aquí nuestro vídeo de presentación:


Entra desde hoy a http://online.publicarendigital.es y regístrate libremente en el campus. A partir de ahí, podrás matricularte en los cursos que elijas, pagándolos cómodamente con tu tarjeta de crédito habitual o Paypal. A día de hoy la oferta formativa consiste en cursos de: 

 - Maquetación de e-books EPUB 3
 - Formularios inteligentes en PDF
 - Animaciones HTML5 con Edge Animate 
- Lectura en voz alta para libros electrónicos 
- iBooks Author...

  y se irá incrementando día a día. Manten tus conocimientos al día desde tu casa u oficina, ¡no pierdas el tren de la tecnología de Edición Digital!



7 de mayo de 2014

Curso online: Formularios Inteligentes PDF


La digitalización de la documentación en una empresa u organización puede hacerse de manera progresiva y a distintos niveles. Por ejemplo, hace años que las grandes compañías de distribución tienen sistemas automatizados de revisión de facturas en papel, mediante la tecnología OCR (reconocimiento artificial de textos), ya que otro modo sería costoso en tiempo y dinero.

Es muy frecuente que en dichas organizaciones se gestionen decenas de formularios, que han de ser rellenados y tramitados tanto interna como externamente. Hasta ahora la forma más práctica de hacerlo era con formularios en papel. La alternativa digital más extendida y eficiente serían los formularios HTML que se publican en web y que se rellenan y transmiten telemáticamente.

Sin embargo, existe un punto intermedio interesante: los formularios PDF. ¿Qué ventajas puede tener emplear formularios en este formato, versus el papel o la web?


  • Se pueden aprovechar muchos formularios preexistentes que estaban diseñados pensando en su impresión en papel, sin necesidad de rehacerlos en HTML
  • Siguen siendo compatibles con su rellenado el papel si hiciera falta, ya que los PDF están ajustados a una hoja de papel delimitada. Las páginas web, a no ser que se hayan programado específicamente para ello, no tienen porqué ajustarse a una impresión en una hoja de papel
  • Se pueden diseñar formularios con aspecto más atractivo
  • El relleno de dichos formularios y su tramitación se puede realizar de varias maneras, incluso offline y siempre de forma autocontenida en un solo documento portable
Es por eso que desde Publicar en Digital planteamos este nuevo curso online: Creación de Formularios Inteligentes PDF. En él aprenderás como partir de un formulario en papel, en Word o en otro formato y añadir campos interactivos en los lugares donde estaban los campos en el papel, y que estos formularios tengan inteligencia interna que permitan validar campos, hacer cálculos, filtrar datos, etc.

Todo ello trabajando con documentos que, a pesar de ser interactivos, pueden utilizarse perfectamente para ser rellenados a mano o mecanográficamente y ser impresos si fuera el caso, para su máxima versatilidad. Para ello emplearemos la herramienta Adobe Acrobat.

En este curso online veremos los siguientes puntos:

  • Identificación automática de campos de formulario 
  • Crear y editar campos de texto, menús desplegables y botones de opción
  • Configurar el aspecto de los campos
  • Validación de campos
  • Cálculos basados en varios campos
  • Listas desplegables selectivas
  • Campos de firma digital
  • Habilitar formularios para ser rellenados en Reader y dispositivos móviles
  • Recopilación de datos de usuario
  • Adobe Forms Central
¿Cuándo?

Esta convocatoria inicia a partir del próximo 18 de Mayo. La duración del curso será de 40 días, incluyendo 6 sesiones de webinars en vivo.

¿Cómo funciona?

Para inscribirte en este curso, has de registrarte libremente primero en nuestro Campus Online. Una vez registrado, tendrás acceso al campus y podrás localizar y matricularte automáticamente en él pagando cómodamente con tarjeta de crédito o Paypal.

Desde el primer momento que hayas abonado el importe del curso tendrás acceso al mismo a través del campus, donde podrás ver los temas, archivos, foros de debate y obtener la información sobre las fechas y horarios de los diferentes webinars en vivo y tutorías que acompañan al curso. He aquí más información sobre cómo funcionan nuestros cursos online

¿Cuánto?

El coste de este curso online es de 59€

Si deseas obtener más información, puedes escribirnos un correo electrónico a formacion@publicarendigital.com




6 de mayo de 2014

¿Cómo eran los e-books hace 20 años?

El artículo de hoy va sobre arqueología del libro electrónico, y es que acabo de rescatar del archivo y del olvido un documento que encontré por casualidad en 1995, en la época de la conexión a internet con módems telefónicos de 28.8 kbps, y que, con la perspectiva que tenemos hoy en cuanto a la publicación digital se refiere, bien merece un análisis.

El documento arqueológico en cuestión se trata de un libro electrónico en toda regla. Y no de cualquier libro si no de la mismísima Biblia, con Antiguo Testamento incluido. Está en formato Archivo de Ayuda de Windows (HELP, extensión .hlp) y ocupa poco más de 5 MB de tamaño, ya que no contiene imágenes.



El hallazgo ha sido todo un ejercicio de poner a prueba la solidez de la tecnología de documentación digital. ¿Por qué?

Luego de 19 años, era un misterio saber si se podría recuperar la información. Una vez puesto a buen recaudo el fichero (que venía de un CD-ROM donde se grabó a su vez desde un diskette de 3.5"), habida cuenta que ya cuento no por años si no por meses el tiempo que me queda de disponer de computadoras con unidad óptica, había que ver si se podía abrir.

En primer lugar lógicamente abrí un ordenador con Windows 7 instalado. Al intentar abrir el documento, Windows me informa que es un formato de Ayuda antiguo y que no se puede abrir por defecto. Sin embargo, en lugar de dejarme tirado en la cuneta, el hipervínculo de "Resolución de Problemas" que tradicionalmente lleva a ninguna parte en Windows, ésta vez me condujo a una página dentro del website de Microsoft donde pude descargar una utilidad compatible para la lectura de archivos Help de Windows viejos.

Una vez descargada dicha utilidad, pude efectivamente abrir la Biblia. 

Obviamente es un formato austero, pero quizá nos sorprenda que, ni en tecnología ni prestaciones, está tan lejos de los e-books en formato EPUB que diariamente millones de personas leen en sus e-readers y tablets, a saber:


  • Es un formato autocontenido (no una carpeta con archivos dispersos)
  • Dispone de tabla de contenidos con hipervínculos que llevan a los diferentes capítulos
  • La página del TOC tiene un detalle: hay una imagen, una especie de logotipo que reza "El Autor" cuya maquetación es "responsive" ;-)
  • La aplicación de lectura permite cambiar el tamaño del texto en reflujo.
  • Así mismo la aplicación de lectura dispone de un índice alfabético y de un potente buscador. 
  • Como el formato subyacente en el Help de Windows es HTML, el texto es accesible y admite formatos básico.


Siendo así, esta pieza de la arqueología e-book no tiene demasiado que envidiar a un libro electrónico de 2014. Donde sí queda muy patente la brecha generacional es en un detalle que en mi opinión no es menor: evidentemente no hay rastro del mundo 2.0: tomar notas, subrayar, compartir párrafos destacados en Facebook o Twitter, Recomendar, etc. Es 1995 todavía vivíamos esencialmente en un mundo desconectado, donde los libros, la comida, las vacaciones, etc. no se compartían casi en tiempo real con no se sabe muy bien quién ni cuántos. 

¿Nos permitía esa falta de distracciones disfrutar más de la lectura, y de todo en general? Dejo la pregunta en el aire...

P.D.: Como curiosidad final y premio al lector que haya llegado hasta aquí, comentar que el epílogo de esta curiosa edición de la Biblia era éste:




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