21 de abril de 2014

El futuro de la producción EPUB

Recuerdo que en Noviembre de 2009 asistí en Madrid a una primera edición de la Feria del Libro Electrónico, que se celebró incrustada dentro de otra feria de aire tecnológico cuyo nombre no recuerdo y que incluso dudo que se siga haciendo. 

En una de las ponencias de dicha feria, recuerdo que la speaker arengaba al personal en contra del software comercial con la misma agresividad con la que recomendaba usar solamente software libre

Supongo que a estas alturas a nadie debería de extrañarle esta actitud evangelizadora de las personas defensoras de la cultura Open Source, actitud que suele oscilar entre la amabilidad insistente de los testigos de Jehová (¿quieres que vaya un día a tu casa a instalarte Linux? ¿Conoces el Gimp?) a una no menos insistente intransigencia más propia de los talibanes (¿Usas Adobe? ¡Bah!).


Dentro de ese discurso o escuela de pensamiento, y aplicado a la producción de e-books, el credo oficial en cuando a herramientas de software era usar el binomio Sigil-Calibre. El primero, para crear y editar archivos EPUB, el segundo para clasificar, etiquetar, añadir metadatos y convertir formatos.

Durante varios años los defensores de esta escuela lógicamente evangelizaron el orbe editorial con este credo. Pero ¿en qué punto estamos a día de hoy (2014)? 

Pues bien, ahora SIGIL es un proyecto abandonado. Sus desarrolladores (que a menudo suele ser el desarrollador) han dicho que hasta aquí hemos llegado. 



Sin duda los proyectos de software libre, más allá del mero romanticismo que representan, tienen una serie de bondades que no voy a negar, pero también grandes hándicaps que les hacen decaer a menudo. El advenimiento del estándar EPUB 3 y toda la complejidad asociada ha sobrepasado la capacidad que tiene un entorno de desarrollo abierto colaborativo para responder con una herramienta sólida, estable y usable. 

En este momento en el reino de la producción open source de libros EPUB reina una especie de desconcierto. Con el proyecto SIGIL naufragado, se está intentando resucitarlo como un plug-in dentro de su hermano superviviente, Calibre, que permita editar EPUBs. Todo parece indicar que estos esfuerzos seguirán el mismo camino que Sigil y que acabará naufragando. Y es que construir una herramienta profesional de edición de productos profesionales es una tarea bastante seria, y quizá afrontarla con un equipo informal y distribuido de voluntarios no sea lo más ágil.

He de decir que personalmente nunca me han gustado estas herramientas, considero que son demasiado espartanas y áridas, y que son más propias para un informático que para un diseñador/maquetador. 

Por eso siempre he defendido —con todas las dudas y reservas del mundo— el empleo de un kit de herramientas profesional, concretamente las de Adobe. InDesign, una herramienta estándar de facto en la industria, para maquetar y posteriormente Dreamweaver para la edición de código XML, XHTML y CSS. 

Software comercial y por lo tanto privativo, lo cual me ha valido no pocas malas miradas entre los de la religión del Open Source. 

Y es que estas herramientas, a pesar de ser comerciales y tener el aval de una gran multinacional de prestigio por detrás, a menudo tienen defectos en cada una de sus versiones que hacen que la producción EPUB con ellas tampoco sea "coser y cantar". Sin embargo, detrás de estas herramientas hay un equipo humano considerable, que trabaja a sueldo para que cada versión este mejorada, arreglada e incorpore las últimas novedades. 

Lo mismo podríamos decir de Apple con su iBooks Author y en menor medida con Pages. El software comercial tiene inconvenientes, básicamente que nos vacía el bolsillo, pero es a cambio de obtener un producto al cual le podemos exigir lo máximo. 

Es por eso que en Publicar en Digital siempre hemos apostado por la vía que creemos más óptima: las mejores herramientas posibles combinadas con los mejores conocimientos posibles. 

Una cosa va de la mano de la otra. "Casarse" con una herramienta confiando en que nos lo va a solucionar todo es algo demasiado arriesgado, más si esa herramienta es algo en el fondo amateur.

Por eso es bueno dominar InDesign y su exportación EPUB, pero también es bueno en paralelo aprender HTML, CSS y XML para tener suficientes recursos para poder llegar a ser lo más autosuficientes posible. 

Detalle del cuadro de diálogo de exportación
 a EPUB de Adobe InDesign CC


Y es por eso que, tanto antes como ahora, con Sigil o sin él, nuestra apuesta de formación en EPUB se mantiene fiel a la misma receta de éxito que siempre: usa las mismas herramientas que siempre y adapta tu profesión y tus conocimientos, en lugar de romper con ellos.

InDesign (con la versión que tengas) para diseñar y exportar EPUB, Dreamweaver (con la versión que tengas) como vehículo para aprender HTML, CSS y XML de la manera más asistida y menos árida posible. ¿Que eso cuesta dinero? Sí, pero más cuesta producir en malas condiciones…


Y esto es lo que ponemos en práctica por ejemplo en nuestro curso online de Maquetación de libros EPUB3 (los que no podrás hacer con Sigil).


2 comentarios:

  1. Pienso que uno de los principales factores en la baja adopción y consecuente "naufragio" sea el no haber podido/sabido incorporar más diseñadores en la escena OpenSource. Muchos softwares, excelentes en cuanto a funcionalidades y rendimiento, deben mostrarse al usuario con grandes deficiencias en diseño de interfice y gráfico, con lo que su uso resulta incómodo y terminamos tirando la toalla.
    Quizás, también, –ésto ya es pura especulación– culturalmente venimos condicionados al enfrentarnos a un producto/servicio gratuito, restándole valor.

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  2. Es una herramienta. Sea de pago o no. Ambas son opciones buenas si con ellas consigues hacer lo que quieres. Detrás de ambas hay gente que trabaja y se esfuerza. No entiendo bien lo que ha pasado y que te deben haber dicho y si ello vale la pena ser tenido en cuenta. Pero esto me suena amargo sobretodo en viendo últimas experiencias. Ninguna de las opciones de herramientas libres o de pago, o combinaciones, a día de hoy, no resuelve fácilmente el trabajo de hacer un epub2 o 3. Entonces para qué demonizar a métodos o a las personas que trabajan con ellos?
    Saludos

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