29 de enero de 2010

Cómo serán los eBooks para el nuevo iPad de Apple

"Éramos pocos y parió la abuela", como suele decir el refrán popular. Bien, el día de la resaca por la presentación en sociedad del nuevo gadget de Apple, el iPad, toca ponerse manos a la obra y ver cómo se le puede sacar jugo a este nuevo trasto. 


No entraré en polémicas sobre si no tiene cámara, que si no es más que un iPod touch más grande, que no es compatible con Flash, etc. Para ello a día de hoy ya existen multitud de blogs, youtubes, twitters comentando sobre este asunto.


Aquí en PublicarEnDigital nos interesa cuál será el impacto del nuevo iPad en lo que al libro electrónico (o revista) se refiere. Ahora habrá un nuevo eReader, un nuevo lector portátil de eBooks que todo parece que tendrá una muy buena cuota de mercado y hay que saber a qué atenerse, y que productos editoriales vamos a poder ofrecerle. 


Vamos allá, veamos las cinco preguntas clave sobre el nuevo iPad y los libros electrónicos:


1) ¿Cómo se van a poder leer eBooks en el iPad?


El nuevo iPad incorpora de serie una aplicación llamada iBooks, desde la que se podrá directamente probar, comprar y leer libros adquiridos en la iBooks store:




Ejemplo de pantalla de la iBook Store (fuente: Engadget). Véase el botón de
 "Get Sample" para probar los libros




Esta aplicación permitirá visualizar libros electrónicos, principalmente (de momento) en formato EPUB, y poder elegir la tipografía con la cual se desea leerlos (creo que entre ellas no se incluye la Comic Sans!).









También incorpora el tradicional efecto de paso de página:







claro que esto no es ninguna novedad... ya se puede hacer lo mismo hoy mismo en el iPhone o iPod touch con la aplicación gratuita "Classics", que guarda muchas similaridades con iBooks, como podéis ver en este vídeo que grabé:









Lo que desconozco a día de hoy es si iBooks permitirá cambiar la escala del texto, esto es, permitirá hacer reflujo del mismo. Quizá con el tamaño y resolución del iPad (9,7 pulgadas, 130 ppi, algo menos que el iPod touch) no sea necesario recurrir a ello.


2) ¿Los libros del iPad serán de tinta electrónica (e-ink)?


No. El iPad tiene una pantalla LED muy similar a la del iPhone. Esto quiere decir que emite luz, y por lo tanto no es tinta electrónica. Esto es importante: los actuales lectores eReader del mercado seguirán siendo bienvenidos y competitivos en ese aspecto. 


3) ¿Qué formatos de eBook podré leer en el iPad?


Independientemente de los libros que se adquieran desde la aplicación incorporada iBooks, el iPad será compatible con casi todas las aplicaciones ya existentes para iPhone / iPod touch de la AppStore. Eso incluye lectores libres de libros en formato EPUB como el Stanza, o lectores de PDF como GoodReader o PDF Pro. Así que, en efecto, como la mayoría del resto de eReaders, soportará estos formatos populares: PDF y EPUB


Además, como existirá una versión con conexión WiFi y 3G, será posible utilizar los enlaces interactivos que tengan los libros, que nos podrán llevar a un destino dentro del libro (un capítulo, por ejemplo) o a consultar una página web.


4) ¿Los libros que compré en la iBooks store, los podré leer luego en otro lado?


Parece ser que no


Los libros EPUB con protección DRM de Apple, comprados en la iBooks store, solo podrán ser leídos en el iPad (o en un iPhone o iPod Touch), pero no podrán ser transferidos a la mayoría de lectores de tinta electrónica como el Sony Reader o el Nook. A día de hoy la mayoría de libros electrónicos que se venden con protección anticopia DRM están encriptados por Adobe Content Server, y la plataforma DRM de Apple es claramente la competencia a éste. Éste será sin duda un tema polémico.


5) ¿Qué software y conocimientos necesitaré para poder editar y publicar libros para el iPad?


Existen a mi modo de ver dos opciones. Una es optar por el canal de distribución de la iBooks store. En ese caso, al igual que pasa con las actuales distribuidoras de eBooks, habrá que entregar el libro en formato EPUB a la iBooks Store (es decir, a Apple) para que lo encripte y comercialice. Esto implica saber maquetar libros en formato EPUB, con las diferentes herramientas que existen a tal efecto en el mercado.





La otra opción es seguir editando los libros en EPUB pero encapsularlos en una aplicación independiente para iPad, que se pueda comprar en la AppStore. Esto hará que el libro, además de poder añadir toda la interactividad rica que permita una aplicación multimedia para esta plataforma, poder comercializar el libro simultáneamente para iPad, iPod touch y iPhone. Para desarrollar aplicaciones para la AppStore hay que darse de alta como desarrollador de Apple, adquirir el SDK y empezar a rascar código. No, ¡no salgáis corriendo todavía! Es posible hacer el grueso del libro el HTML y CSS y luego meterlo en una aplicación que haga las veces de contenedor.


Una tercera vía sería la de editar documentos desde el mismo iPad, ya que dispondrá de una versión "light" de iWork, lo que incluye el programa de autoedición Papers. Lo que desconozco es si este Papers será capaz de exportar en formato EPUB para poder posteriormente venderlo en la iBooks store.


Quizás sí la mala noticia es que el iPad, anunciado como algo mágico, revolucionario y tecnológicamente avanzado, haya apostado por ser conservador a la hora de los formatos de libro digital. Es decir, y como ya se ha manifestado en otros blogs, se adaptan los soportes nuevos al estilo viejo de hacer libros en lugar de reinventar el concepto de libro para sacarle partido a los nuevos soportes. En esa línea, los libros multimedia interactivos en Flash, otro tema muy interesante, no podrán visualizarse en el iPad. Un error en mi opinión. Los nuevos libros tienen que abrirse paso, y no ponerles palos en las ruedas haciendo un gadget de lo más "cool", donde se pasan páginas que parecen pergaminos con el dedo. 


Ya veremos. En cualquier caso pasarán meses hasta que veamos a la gente con la mirada enganchada a su iPad :-)





















24 de enero de 2010

Protección DRM ¿Alquilar o vender libros?

En un post anterior expliqué con detalle el proceso de compra de un eBook en un portal de venta directa de libros electrónicos, concretamente en leqtor.com. Estaba pensando que quizá debería cambiar el título de dicho post. En lugar de que rezara "Cómo comprar..." tendría que decir "Cómo alquilar..."

¿Por qué? el libro que descargué era un eBook en formato PDF, protegido con DRM. El acrónimo DRM viene de Digital Rights Management, es decir Gestión de Derechos Digitales. Es una forma de encriptar el contenido de un archivo digital de forma que solamente pueda ser interpretado por el o los dispositivos autorizados a hacerlo. Dicho de otro modo más simple, un archivo protegido con DRM solo lo puedes leer/escuchar/ver tú, nada más. Una canción protegida con DRM sólo será posible reproducirla en tu ordenador y en tu iPod. Un eBook protegido con DRM sólo será posible leerlo en tu ordenador y en tu eReader. La intención es que, al ser tan sencillo distribuir, enviar por correo electrónico una copia del archivo, se acaben vendiendo a penas un puñado de unidades del producto. De este modo, para poder disfrutar de ese archivo, cada persona tendrá que comprar una copia distinta.


La historia del DRM es corta y controvertida. El servicio de compra de música online de iTunes, a día de hoy el mayor del mundo, empezó ofreciendo la posibilidad de comprar canciones sueltas de un álbum, a un precio estratégico de 99 céntimos. Esta opción tuvo mucha aceptación y las ventas iban bien. Los archivos que se descargaban no eran simples .mp3 abiertos si no encriptados con DRM. Es decir, aunque era posible conocer la ubicación del fichero que contenía la canción, copiarlo y enviarlo a un amigo no servía, puesto que al intentar reproducirlo en otra máquina, daba un mensaje de error (estaba encriptado). 


Al comprar una canción (cosa que sólo se podía realizar desde el programa iTunes), el comprador debía identificarse con su Apple ID. De este modo cualquier descarga comprada era cifrada en tiempo real por un servidor de encriptación, basada en sus datos de usuario. El archivo sólo funcionaría en un dispositivo autorizado para ese usuario solamente.


Del mismo modo, para comprar un eBook, se utiliza el software de Adobe Digital Editions (ADE), que necesita que nos identifiquemos con un Adobe ID, y todos los libros que se descarguen (compren) durante esa sesión, estarán encriptados con nuestros datos, y solo se podrán leer en aquellos dispositivos autorizados por nosotros con nuestra cuenta de usuario. Si se adquiere un eBook mediante esta plataforma, aunque se sepa y se tenga acceso al documento EPUB del libro, y se intente "destriparlo" para acceder a sus contenidos, el resultado es algo parecido a ésto:







ya que ha sido encriptado en vivo utilizando el software de servidor ACMS (Adobe Content  Server).


Es decir, realmente no estamos adquiriendo el libro electrónico en propiedad. Lo que estamos haciendo es pagar una cuota de alquiler, un permiso para poder leerlo. No es posible prestar el libro, y transferirlo al ordenador nuevo que nos compremos es un proceso menos sencillo que simplemente copiar y pegarlo.


Pagar por obtener un eBook con DRM es realmente alquilarlo, no comprarlo.


Esta realidad ha provocado numerosas quejas por parte de los usuarios, que ven con recelo este modelo de negocio, y encuentran frustrante pagar por algo que a la postre, no será suyo. Sin embargo las editoriales lo ven de momento como la única solución para poder mantener el negocio y evitar que sus libros en formato electrónico viajen a toda velocidad de correo en correo o vivan alegremente en las abundantes redes de intercambio de archivos.

Sin embargo, están surgiendo iniciativas pioneras por parte de importante editoriales en la dirección de trascender la mordaza del DRM, del mismo modo que en su día Apple decidió dejar de vender canciones encriptadas. La editorial O'Reilly, número uno mundial en edición de libros técnicos sobre informática, decidió vender sus libros electrónicos directamente sin cifrar, en formato PDF, EPUB, mobi, Android...


El resultado es desconcertante: han aumentado sus ventas de eBooks en un 104%, atizado quizás por el éxito del experimento realizado por el célebre periodista / autor / editor David Pogue poniendo en circulación el PDF abierto de uno de sus "Missing Manuals". A día de hoy es posible entrar en la tienda online de O'Reilly y comprar uno de sus libros en formato eBook y disfrutarlo en formato abierto. 


Lógicamente esto hará que dichos libros circulen en todo tipo de redes de intercambio de ficheros. Yo mismo acabo de hacer la prueba de buscar títulos de O'Reilly en diferentes de estas redes y en pocos minutos me he hecho con diversos PDFs con los títulos más populares de la colección.


Búsqueda pirata de libros de programación



Entonces...¿dónde está el negocio? ¿Proteger la copia ilegal con DRM y alquilar los libros, o venderlos desprotegidos?


Probablemente tengan que convivir ambos sistemas. 


Si un libro (que no sea un best-seller) en formato electrónico tiene un precio lo suficientemente asequible y es lo suficientemente fácil de adquirir; no valdrá la pena "buscarse la vida" intentando encontrarlo en versión "pirata" por alguna red de intercambio. 


Hace algún tiempo adquirí un libro electrónico (precisamente de O'Reilly) en formato iPhone a través de la AppStore de Apple. Fue tan sencillo como hacer un solo "clic" y en 20 segundos el libro entero estaba a mi disposición en mi teléfono, a cambio de 3,99 euros (cuando el mismo libro en versión papel cuesta alrededor de los 40). Con esas facilidades, ni me planteé descargarlo pirateado. 




la aplicación de la esquina superior derecha es
un libro comprado directamente online




Es posible que para algunos eBooks más técnicos y para los best-sellers se imponga el alquiler de los libros con DRM, pero para la inmensa mayoría de títulos del mercado, baste con descargarlos en abierto a un precio razonable. Para los libros a la venta, claro está. Para el resto puede ser suficiente con aplicar los diferentes tipos de licencias Creative Commons que hay disponibles.


¿Qué opináis vosotros?












22 de enero de 2010

Medidas y tamaños en CSS

Los libros electrónicos en formato EPUB usan, como las páginas web en HTML, estilos CSS. Es esta hoja de estilos CSS la responsable de aplicar un tamaño de letra a los diferentes párrafos, titulares, etc. así como determinar la medida de las imágenes, los márgenes, etc.


Ahora bien, existen multitud de varas de medir en CSS. Hay unidades que son absolutas (como el centímetro, el píxel) y otras que son relativas al tamaño de la pantalla o al tamaño de la tipografía. Si a esto le sumamos que hay multitud de tamaños de pantalla o visor, junto con otra disparidad de resoluciones de los diferentes dispositivos, el barullo con el que se enfrenta el diseñador a la hora de maquetar un libro electrónico o una página web puede llegar a ser considerable.


Para intentar arrojar algo de luz sobre este asunto, he preparado un pequeño experimento sobre medidas en diferentes unidades aplicadas a una hoja de estilos de un eBook. Pero antes, un breve repaso a las principales unidades de medida que se emplean en CSS:



  • Centímetros (cm), pulgadas (in) y  milímetros (mm): se emplean para maquetaciones en papel y quizá también para lectores de tinta electrónica
  • Puntos (pt): es por definición un píxel en una pantalla de resolucón 72 dpi, o sea, 1/72 de una pulgada. Las pantallas tienen una resolución aproximada a esta, pero difieren entre sí.
  • Píxels (px): un punto en una pantalla, sea cual sea su resolución
  • Eme (em): tradicionalmente en tipografía es la anchura de la caja de la letra EME, que es la más ancha de todas (en tipografías de ancho de caja variable). Es una unidad relativa entonces al tamaño de la tipografía, sea cual sea ésta.
  • Porcentaje (%): es una unidad relativa al tamaño del visor del documento. En una página web, es relativa la anchura (o altura) de la ventana del navegador. En un eBook, será relativa la anchura de la pantalla de visualización.
Para este experimento, lo que hice fue modificar la hoja de estilos CSS de un libro electrónico en formato EPUB. Concretamente, varié el margen interior del libro (el "padding") y le puse varios valores en varias medidas, en concreto: 3 em, 20%, 50px, 20 pt y 3 cm. 

A continuación, me puse a medir literalmente sobre la pantalla de mi ordenador y sobre la pantalla de mi lector de eBooks para comprobar sobre el terreno si los cambios que había introducido se correspondían con la realidad. Éste es el resultado de mi experimento:

CASO DE 3 em

Debido a que en la hoja de estilos, el tamaño de la tipografía estaba establecido a 1em, lo que hice fue literalmente colocar "emes" en el margen y contarlas, tanto en la pantalla del ordenador (usando Adobe Digital Editions, ADE) como en la pantalla del lector Cool-er; y variando el tamaño de la tipografía con los controles a tal efecto en ambos dispositivos.

En el caso de la combinación ordenador/ADE al 100% y 200% de tamaño de la tipo:


(tamaño natural)



(primer aumento)


podemos ver como efectivamente el margen mide 3em. En el caso del eReader la cosa cambió:


(tamaño natural)



(primer aumento)



aunque parece que el tamaño del margen se mantiene proporcional (1 cm vs. 1,5 cm medido directamente en pantalla), no es exactamente el tamaño de tres cajas de eme mayúscula.

CASO DE 20%

En el caso de un margen del 20%, es preciso tanto aumentar y disminuir el tamaño de la tipografía como el de la ventana del visor. Claro, esto no es posible para el eReader, ya que el tamaño de la pantalla es el que es y no se puede cambiar físicamente. En el caso del ADE, es el tamaño de la ventana de la apliación, así que es sencillo. 

  • Cool-er: el margen se mantiene idéntico para cualquier aumento de la tipografía. Midiendo la proporción con una regla entre el margen y la anchura de la pantalla, obtengo el cociente 1,8/9 cm = 20%. Perfecto. El porcentaje es la solución óptima para mantener siempre la misma anchura de margen para un libro dentro de un eReader.
  • ADE: Para el tamaño natural de tipografía y un tamaño arbitrario de la ventana, y midiendo en píxels, obtengo el cociente 118/600 (19,7%). Cambio el tamaño de la tipografía así como el tamaño de la ventana y obtengo el cociente 86/432 (19,9%). Perfecto nuevamente. El margen se mantuvo proporcional.
CASO de 50 píxeles

Aquí hay un pequeño problema: no se como medir píxeles en el eReader, ya que las medidas las hago con una regla normal y corriente, que va bien para hacer medidas relativas, pero no contar puntitos. En el caso del ordenador tengo una pequeña utilidad que es una regla virtual, que me deja medir en pulgadas, píxels y centímetros:

19 de enero de 2010

Revisando el Kindle





He tenido la oportunidad de probar en mis manos un lector Kindle, el de Amazon. Y he aquí el relato de mi breve experiencia con él, comparándolo con otros lectores "eReader" con los que he podido jugar, leyendo ficheros desde Amazon.com, en su formato propio (.azw):


1) Herramientas y utilidades: además de las habituales de cualquier lector, como cambiar entre diferentes tamaños de letra, existen otras como elegir el número de líneas que se desea visualizar por página, lo que modifica los márgenes interiores. Además, existe la posibilidad de leer en voz alta los contenidos ("text-to-speech"):





2) El Kindle tiene la posibilidad de conectar a internet mediante wireless, para poder navergar por la web, conectarse a la tienda de Amazon para comprar libros directamente (o descargar una previa de ellos). Este eReader se compró por correo desde EEUU, por lo que, además estar solo en inglés, no permite descargar páginas web, servicio que está restringido para algunos países (!), pero sí consultar la wikipedia:







Creo que lo más interesante es poder probar los libros antes de comprarlos:





3) Otra ventaja del Kindle es que incorpora un diccionario que define cada una de las palabras de un libro, solamente con pasar por encima el cursor deslizante. Por otro lado, el teclado permite acumular anotaciones de texto en cualquier párrafo.


4) Una curiosidad: descargué una porción de un libro que contenía fórmulas matemáticas (un caballo de batalla del cual hablaré pronto en este blog)  y, al refluir el texto, ni éstas se desmontaban pero tampoco perdían definición. Desconozco si están rasterizadas a alta resolución, o qué... (nota: si alguien lo sabe, le agredeceré que use la sección de comentarios ;-P  )







Además de estas apreciaciones, el Kindle junto con su funda protectora me pareció algo pesado (quizás porque estoy acostumbrado al Cool-er) y el tamaño del área de lectura me pareció pequeño en proporción al tamaño del lector, debido quizás a la necesidad de introducir un teclado. En general me parece un producto bien acabado, con detalles finos, pero no lo acabo de ver como el más competitivo del mercado. Quizá en parte por la rigidez en admitir diversos formatos de archivo.


¡ Gracias, Santi !












17 de enero de 2010

El formato EPUB ¿en qué consiste?

Si bien un libro electrónico en formato PDF no requiere mayor presentación (¿quién no ha leído nunca un PDF antes?), el otro formato más extendido de eBooks, el EPUB (Electronic Publication) es relativamente nuevo, pero no por ello más interesante.


He pensado que sería interesante realizar una primera aproximación a este formato de archivo, explicando brevemente en un nuevo vídeo tutorial en qué consiste realmente un documento EPUB. Como siempre, recomiendo verlo a pantalla completa y en alta definición (HQ):



4 de enero de 2010

eBook sí, eBook no... patatín patatán...



Todavía hay muchas personas que viven a más de 100 km de una librería grande, donde pueden encontrar los títulos que necesitan.


A pesar de que el espíritu de este blog es más bien divulgativo y de formación más que de opinión, hoy haré una excepción y me sumaré al tren de los centenares de columnistas que inundan la prensa diaria con sus apasionadas tomas de posición acerca de la conveniencia o no del libro electrónico y los "eReaders".


No entraré en consideraciones más personales de cada quien, como el gusto por el aroma o el tacto de los libros en papel. Ése no es el tema, en mi opinión. Para hacerlo resumido, simplemente quisiera exponer aquí una lista de razones por las cuales considero que el libro electrónico es un progreso, como en su día lo fue la internet misma, sin menosprecio en ningún momento por el libro de papel. Lo destacable es que esta lista la he elaborado no solamente atendiendo a mi olfato o mi criterio, si no observando y analizando las opiniones que me llegan de otra gente, en su mayoría profana en el tema (la tecnología) pero lectores habituales, por ocio o por oficio. Ahí va:

  • Todavía hay muchas personas que viven a más de 100 km de una librería grande, donde pueden encontrar los títulos que necesitan. El acceso a la cultura no debería depender si uno vive en una metrópoli o en un pueblo. Ahora que la tecnología hace posible adquirir con inmediatez un libro o publicación necesaria para estudiar o simplementa para pasar el rato sin tener que hacer un costoso viaje, es el momento de impulsar el libro electrónico y ayudar así a vencer poco a poco la dicotomía campo/ciudad
  • En una línea similar, muchas publicaciones periódicas, como son las revistas, no tienen acceso a toda la red de distribución (quioscos) porque son sobre temas muy especializados y no se pueden permitir una distribución masiva. Con la revista electrónica, será posible trasladarse a vivir a la otra punta del planeta y continuar leyendo las revistas a las cuales uno esté suscrito, por raras que sean.
  • Economía sostenible. El estilo de vida del presente y del futuro ya no podrá ser tan derrochador, y la eficiencia en el consumo será la piedra angular de cualquier actividad humana. El ahorro en papel y emisiones contaminantes que supone el eBook es demasiado relevante para impedir su rápida implantación.
  • Muchos libros que encontramos en las librerías están inflados artificialmente de páginas para logar un mínimo que le de "peso" al producto y justifique un precio de venta más elevado, es decir, con más margen de beneficio. El libro electrónico puede ser un avance en este sentido, con publicaciones que se centren más en el contenido que en el continente, eliminando la paja y ajustando el precio de modo que se puedan leer más libros, más variados y de mejor calidad.
  • Las capacidades interactivas que ofrece el libro electrónico permitirán estudiar mejor, ya que será más fácil extraer la información clave de los libros, y que cada estudiante confeccione sus propios apuntes a partir de retales, unos apuntes que serán en sí un libro personalizado y de alta calidad, comparado con los apuntes a lápiz.


Por lo tanto hay que ayudar a superar el miedo paralizante de las editoriales a distribuir los contenidos por temor a las copias ilegales y el "todo gratis" y hacer un esfuerzo colectivo (editores, gobiernos y consumidores) para idear un nuevo modelo de distribución de libros, que también pueda ser negocio y dar de comer a más gente si cabe. A la larga el beneficio global será amplio y generoso.



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