31.12.20

Cuentos ilustrados interactivos: de la App al e-book

En los inicios de las tablets modernas, hará ya casi diez años, se produjo una explosión de creatividad y buenas intenciones en el mundo editorial: se soñaba con una revolución en las publicaciones, que pasarían a ser 100% digitales, 100% interactivas, y se llevarían bajo el brazo siempre con dichas tablets.

Con ese fin, se invirtió una gran cantidad de recursos en distribuir aplicaciones ("apps") para estos dispositivos que fueran capaces de descargar y reproducir todo tipo de libros, prensa, revistas, etc. 

La realidad —más comercial que tecnológica— ha acabado siendo algo diferente y el panorama editorial digital ha sufrido desde entonces una serie de vaivenes hasta estabilizarse, si no estancarse, en la situación actual. 

Uno de los primeros segmentos del mercado en subirse al tren de las publicaciones interactivas fue el de los cuentos ilustrados, sobre todo (pero no siempre) infantiles. Fueron muchas las editoriales que lanzaron sugerentes productos en forma de "app", a precios a menudo inferiores a sus equivalentes en papel.

El problema era que el coste de desarrollar este tipo de aplicaciones no compensaba a los réditos de su comercialización. También a menudo había que reunir un equipo de profesionales entre ilustradores, escritores, programadores informáticos competentes, etc en proyectos que se demoraban incluso meses antes de salir al mercado, con periodos de amortización largos y poco rentables. Además, periódicamente había que actualizar dichas apps para estar al día con las sucesivas actualizaciones de los diferentes sistemas operativos (Android, iOS...)

¿El resultado? La inmensa mayoría de títulos de esta categoría en formato digital que podemos encontrar a día de hoy en los diferentes mercados (Google Play Books, Apple Books, Kobo y sobre todo, Amazon) no son interactivos, sino una mera réplica de un cuento ilustrado en papel. Una lástima.

¿Se trata entonces del final de un sueño? Para nada. Existen proyectos bien planteados que logran hacerse un hueco en el mercado digital. 

Por un lado, el cuento ilustrado en forma de app no está muerto. Simplemente, necesita un enfoque adecuado. Una buena inversión en desarrollo puede merecer la pena si el producto es genuino, original. Sería el caso, por ejemplo, de la app "Florence": una historia ilustrada interactiva para adultos donde, la experiencia de lectura es una inmersión multimedia equilibrada, sin necesidad de ninguna extravagancia ni alarde tecnológico que aporten poco a la obra (como sucedía al inicio de esta fiebre). El resultado es un récord de descargas —de pago— en AppStore. Una ventana abierta a la rentabilidad.

Captura de pantallas de la app "Florence" para iPad

Y es ahí donde está la clave de la cuestión. Desde hace ya años, existe una tecnología poco explorada, los libros en formato EPUB3, que permiten que escritores, ilustradores y todo tipo de profesionales desarrollen cuentos interactivos sin necesidad de tener ningún tipo de conocimiento de programación; gracias a herramientas de software convencionales y visuales como es el caso de Adobe InDesign. 

Aquí podemos destacar el ejemplo del ilustrador zaragozano afincado en Barcelona David Maynar que está incorporando de manera exitosa al entorno digital sus obras ilustradas para niños. Al inicio, Maynar exploró la posibilidad de la publicación a través de las apps, con el lanzamiento de su app "Veo Veo" que salió a la luz únicamente para el iPad, y apoyándose en programadores. El balance de la experiencia fue más bien discreto.

Más adelante, se lanzó a ser su propia editorial digital, y en un tiempo récord ya dispone de un interesante pequeño catálogo de libros interactivos en formato EPUB3, que desarrolla de manera autónoma con Adobe InDesign; y gracias a la formación y asesoría que aportamos desde Publicar en Digital.

Detalle del e-book interactivo "Veo Veo" de David Maynar


La interactividad de dichos libros no es, quizá, espectacular, pero sí muy efectiva y perfectamente acorde con los contenidos. A cambio, al no tener que recurrir a otros profesionales ni tener que aprender tecnologías complicadas, el ritmo de producción es óptimo y de bajo coste. Además, al haber todavía pocos títulos en el mercado de este tipo, la posibilidad de destacar es elevada, ya que la gran mayoría de autores y editores no han dado este paso.

Es realmente asequible desarrollar un proyecto editorial interactivo serio y rentable, si se tienen los conocimientos adecuados y un objetivo claro. Más allá de Amazon (un páramo en este tipo de productos, por desgracia) existe un universo de posibilidades que permiten publicar rápida y facilmente e-books interactivos para smartphones y tablets (iOS o Android) e incluso para ordenadores (Windows o Mac) 

¿Te animas? Puedes empezar formándote con algunos de nuestros cursos online especializados!




6.10.20

Adobe Acrobat y su "nuevo" modo de lectura fluida

 Hace tan solo unos días, Adobe irrumpía con una nota de prensa que pretendía ser una pequeña revolución: Adobe Acrobat Reader, el lector de archivos PDF por antonomasia, tanto en ordenadores como en otros dispositivos, permitirá a los usuarios (al fin!) leer sus archivos como si fueran un libro electrónico EPUB gracias a la nueva funcionalidad "Liquid Mode".

Es decir, reconstruyendo la maquetación de las páginas de forma fluida, de modo que se adaptara fácilmente a pantallas pequeñas, como las de los smartphones.


Gracias al motor de IA de Adobe, Sensei, las apps móviles de Acrobat Reader permitirán descomponer un documento PDF en un cómodo flujo de imágenes y textos, adaptados perfectamente a la anchura disponible de cualquier dispositivo y orientación.

Ésta es sin duda una excelente noticia para los usuarios, que hasta ahora se veían obligados a desplazarse con multitud de gestos táctiles por la pantalla de sus smartphones si querían realizar una lectura ordenada de sus PDFs, cuya apariencia era rígida y se veía truncada dentro de una pantalla vertical estrecha.

Vender algo viejo como algo nuevo

Sin embargo, esta novedad que promueve Adobe a los cuatro vientos, no lo es tanto. Lo es en el approach tecnológico utilizado, pero conceptualmente hay una historia detrás que es interesante conocer.

El declive del formato PDF como formato de lectura digital empezó hace aproximadamente una década, con el advenimiento del iPad ¿por qué?

Este dispositivo, el tablet que iba a revolucionar la industria editorial de toda índole, funcionaba con un sistema operativo, el iOS (ahora iPadOS) en cuya misma esencia, en cuya arquitectura más fundamental, marginaba los documentos PDF a poco más que una imagen. 

El motivo último de este tratamiento, no lo sé. Quizás sea por la aversión que Steve Jobs tenía a Adobe, a los que tachó públicamente de "vagos", por lo que aniquiló uno de los entonces productos estrella de la compañía de San José, el Flash (SWF), jurando que sólo por encima de su cadáver los iPhones o iPads serían compatibles con ese formato de archivo multimedia. 

Y su cadáver, desafortunadamente, pasó por encima poco después por encima del de SWF, producto muerto y enterrado hace tiempo. 

Pero volvamos al PDF. Los dispositivos iOS permitían leer documentos PDF, sí; al principio con un conjunto de meritorias apps de terceros como GoodReader, luego con el incorporado iBooks (que primaba el formato EPUB por encima). Pero siempre, siempre, como si fuera una imagen por la que había que ir viajando y haciendo zoom, debido a que todas las apps debían apoyarse en la arquitectura subyacente del sistema operativo iOS.

Lógicamente, una imagen no se puede desgajar automáticamente para que los párrafos de texto fluyan y se adapten a la pantalla. Algo que sí se produce con naturalidad en páginas HTML o libros electrónicos EPUB (que son, en el fondo, páginas HTML).

Pero ¡atención! éso no es porque el formato PDF en sí no distinga sus contenidos entre textos fluidos e imágenes, no. Es porque el sistema operativo que lo alberga no le da la gana de molestarse en tratarlo como lo que el PDF realmente es: un documento digital perfectamente estructurado y accesible, y válido, entonces, como e-Book.

De hecho, aunque esté un poquito escondida, Adobe Acrobat Reader, el lector gratuito de PDFs para computadoras, disponde desde siempre de una opción "Reflujo" que permite adaptar la lectura a cualquier tamaño de la ventana de la aplicación. 

Pero, más aún: ¡también sucedía lo mismo en dispositivos móviles! Yo recuerdo leer PDFs en modo reflujo en mi pequeñito Pocket PC HP iPad en el año 2003:



Entonces ¿cómo es posible que sea una novedad algo que podía hacer hace 17 añazos en un dispositivo con una resolución de.... 320x240 píxels (!!) repartidos en una pantalla de 3.5 pulgadas? (en comparación, el promedio del tamaño de las pantallas de los smartphones hoy en día es de 6", con resoluciones que triplican la del iPaq)

Pues que Adobe, inerme ante el veto de Apple a tratar como es debido a los archivos PDF en sus dispositivos móviles, y ante la, en relación, mayor pobreza cualitativa de las apps en el entorno Android, ha recurrido a hacer un truco, un salto mortal: "engañar" al usuario, añadiendo un modo Reflujo (como el que tenía el PocketPC en 2003) que no es tal, sino una especie de cambalache ¿en qué consiste?

Gracias a la nube, que me ha dado tanto

Cuando el usuario actualiza su app Acrobat Reader en su dispositivo (por ejemplo, un iPhone) efectivamente encuentra un nuevo botón en forma de gotita, el modo "liquid". Eso sí, ahora es obligatorio iniciar sesión con nuestro Adobe ID (o con algún otro login federado, como por ejemplo Facebook) para poder usar la aplicación, algo que no sucedía hasta ahora. Esta circunstancia es debida a que Acrobat necesita acceder a la nube para enviar las páginas de nuestro documento PDF, de modo que su motor Sensei pueda devolver una suerte de documento HTML deducido a partir del PDF, que se presenta al usuario dentro de la app.

De ahí que me haya tomado la licencia de denominar esta nueva feature como un cambalache, y no una funcionalidad genuina de desglose y reflujo del PDF como hacía heroicamente mi iPad en 2003.


Bien pero ¿funciona o no? Pues... más o menos ;-) Las pruebas que a las que he sometido a la nueva app Acrobat Reader en mis dispositivos han arrojado los siguientes resultados empíricos:
  • No funciona siempre, ni en todos los PDFs (no funciona si tu PDF tiene más de 200 páginas)
  • No es instantáneo
  • Cuando funciona, el resultado es un documento muy agradable a la lectura, que se ajusta perfectamente a la anchura de la pantalla, y que además permite ajustar, como en los e-books, tamaño de fuente, interlineado, etc.
  • Obviamente no funciona en documentos escaneados
  • En mi smartphone con Android 9 no aparece el botón de Liquid Mode
  • A veces muestra contenido roto o desbarajustado
En resumen, una buena noticia en el fondo, aunque se trate de un cambalache. Desde el punto de vista tecnológico es un parche bastante cómico pero, oye, si gracias a este parche vamos a poder disfrutar de una lectura cómoda y relajada de nuestra documentación en PDF, pues "è ben trovato"


28.8.20

Diseño adaptable de cartas de restaurantes (con código QR)

Las condiciones sanitarias y las normativas restrictivas impuestas a raíz de la pandemia de COVID-19 han afectado a casi todo el mundo y a casi todas las industrias. También al mundo de la maquetación y la publicación digital.

¿Por qué?

Para evitar contagios mediante traspaso de objetos que se manosean, las autoridades recomendaron a bares y restaurantes que abandonaran el uso de cartas en papel, plástico o cartón y que, en su lugar, facilitara a los clientes cartas y menús en formato digital.

El protocolo adoptado casi de inmediato fue el más rápido: subir a la nube el documento PDF de la carta impresa e imprimir en lugares visibles, o en cada mesa, un código QR con la URL a dicho documento.
Entonces, cada cliente podría, con su smartphone y una sencilla app de captura de este tipo de códigos, tener en su pantalla la carta y consultarla individualmente.

Ejemplo de bar equipado con avisos de códigos QR para descargar el menú

No sé cuál habrá sido vuestra experiencia personal con esta técnica. En la mayoría de ocasiones la mía ha sido incómoda. He visto que muchos bares y restaurantes se limitaron a poner el PDF de la carta impresa en un Google Drive, un Dropbox o similar y poco más. Al acceder a la URL capturada, por lo general mi experiencia se podría resumir en la siguiente imagen 😅

Y no solamente debido a mi incipiente presbicia. 

Lo habitual es que los dispositivos móviles traten a los archivos PDF como si fuesen imágenes, por lo que leer una página de un PDF pensado para ser impreso en un formato A4 o superior, maquetado a varias columnas y con una letra cuyo tamaño nominal ronde los 12pt se convierte en una tarea ardua y en general bastante incómoda. Supongo que no ando muy desencaminado si afirmo que este fenómeno se traducirá en multitud de cancelaciones de pedidos debido al desánimo de la clientela...

Una carta en PDF o similar (imagen) a partir de la que se tenía en papel,
es algo incómodo para los clientes y usuarios de un restaurante...

Lo óptimo sería que el documento al que se accede online fruto de escanear el código QR fuera algo fácilmente legible por parte del usuario, pero eso en general no está sucediendo así que ¿qué solución le podemos dar?

La gran mayoría de bares y restaurantes tienen acceso al último (re)diseño que les hicieron de su carta, ya sea para ser impresa en formato díptico, tríptico o como un sobremantel de papel.
Probablemente guarden todavía contacto con el estudio de diseño que les elaboró la carta, que quizá haya sido maquetada con Adobe InDesign (la aplicación por antonomasia en el mundo de la maquetación editorial). 

Actualmente, un recurso muy práctico y muy sencillo —no están los tiempos como para ponerse a hacer grandes inversiones en remedios de urgencia— que dispone InDesign es la opción de Publish Online, que permite subir a la nube de adobe una versión en formato HTML5 de cualquier documento.
Éste podría ser un parche más que un remedio, ya que ese documento HTML5, esa carta web, es de maquetación rígida y no adaptable, es decir, no es responsive. Por lo tanto, tendríamos un problema muy similar al que tenemos con los PDF.

Es por eso que, pensando en los sufridos restauradores, maquetadores y clientes, he decidido ofrecer una solución bastante rápida y eficaz basada en los diseños existentes: implementar un flujo de trabajo en pocos pasos, sin necesidad de programar (ni saber programar) para que esas cartas que están en formato InDesign puedan tener una nueva y flamante vida en HTML responsive, de manera que en muy poco tiempo los bares puedan disponer de una nueva URL con su código QR con una carta cómoda y legible sin necesidad de tener que invertir casi nada (salvo en la reimpresión de los códigos QR).

Este flujo de trabajo que he creado lo explico en mi taller online específico "Traducción rápida a página web responsive de una maquetación rígida en InDesign".
En él aprenderás a aprovechar tus actuales maquetaciones pensadas para papel en un producto digital equivalente que conserve todos sus contenidos, pero con un diseño fluido y adaptable, como puedes ver en este vídeo promocional:



Los puntos que tocaremos en este taller de una sesión online de 1.5 horas son los siguientes:
  • El problema de la lectura de PDFs en pantallas pequeñas
  • Qué es y cómo funciona el diseño web responsive
  • La correspondencia de estilos de InDesign en estilos CSS
  • Cómo etiquetar correctamente los elementos en InDesign
  • Exportación HTML desde Adobe InDesign
  • Usar la hoja de estilos específica para cartas de restaurantes
  • Testear el resultado en diversas pantallas móviles
La próxima sesión será el martes 8 de Septiembre de 2020, de 18:00 a 19:30 h (horario CET) y su coste es de 29€

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