9 de septiembre de 2014

¿Qué debería ser un e-book?

Para conmemorar el retorno de las vacaciones de verano, he decidido escribir un artículo revival, de esos cuyo título debería acabar con la palabra revisited. Hace casi cinco años que inauguré este blog con un post seminal titulado ¿Qué es un libro electrónico?

Transcurrido este tiempo y no pocos artículos, creo que toca reescribirlo. ¿Por qué? Pues porque en estos cinco años se han ido sucediendo una serie de evoluciones en el ámbito del hardware, del software y de los mercados que hacen que merezca la pena hacer un alto en el camino para reflexionar pausadamente sobre qué se ha hecho, que se está haciendo (bien o mal) pero sobre todo, qué se puede hacer de ahora en adelante en este pequeño gran universo del e-book y la prensa digital.

Al análisis que estoy a punto de exponer he querido sustraerle las consideraciones más mundanas, como cuál es el formato más producido, cuál es el soporte más vendido o la tienda de e-books más exitosa. El motivo es que me interesa que este artículo tenga algo más de recorrido que un análisis más vinculado a circunstancias volátiles. Así pues, haré un pequeño esfuerzo de abstracción sobre la cuerda floja de la especulación, sin red, con la sana intención de suscitar un debate o una reflexión (pública o privada) sobre este tema.

¿Qué debería ser un e-book? Tras muchas horas de meditar a ratos libres sobre ello, la respuesta que me viene a la mente sería: una suscripción.



Desde que Amazon popularizara el libro electrónico con su dispositivo Kindle, el producto ha ido evolucionando en funcionalidad y prestaciones acompañado por la evolución del hardware, que experimenta una migración progresiva de los e-readers de tinta electrónica hacia los tablets y smartphones. Sin embargo, la esencia del e-book sigue siendo un reflejo del libro tradicional en papel: una estructura casi idéntica, un aspecto paginado, un índice, notas al pie de página etc. 

En mi opinión esta arquitectura o diseño es algo rígido y por lo tanto una desventaja para el arraigo del libro electrónico. Y es que el principal competidor de este producto es una vieja conocida: la web.

Una página web ofrece una experiencia de lector (RX) mucho más ágil y por lo tanto más acorde con la forma de consumir contenidos de nuestro tiempo. A pesar de que muchos de los elementos de la web están presentes en el e-book (al tratarse de la misma tecnología) como por ejemplo los hipervínculos o el contenido multimedia, la capacidad de adaptación y actualización de la web sigue siendo muy superior a la de un libro. 

El dilema está en que no es factible ni práctica la conversión de un e-book en una web. El tipo de lectura en esta última no facilita la concentración durante un tiempo adecuado en unos contenidos confinados y circunscritos en una materia. La lectura en la web es una lectura ligera, superficial, sujeta a cambios rápidos y distracciones constantes, donde el contenido es actual al minuto y los tiempos de lectura casi que se pueden calibrar en segundos.

Esto es especialmente marcado en el mundo de la prensa, donde los lectores en papel siguen su tendencia hacia el abismo y donde los números de suscriptores a las versiones para tablets a penas dan para alguna alegría al editor. Los usuarios optan por lo más práctico, por la versión web de periódicos y revistas. Contenidos ágiles, adaptados a la lectura móvil en la mayoría de los casos y con la posibilidad de compartir información en las redes sociales al instante. Ésa es la RX demandada. En comparación, la lectura de un e-book se antoja como algo incompleto, demasiado cerrado. 

Quizá en el caso de una novela esa sensación no sea tan acentuada ya que son el tipo de contenidos más fáciles de encapsular, pero para los libros de texto, los ensayos, los libros técnicos etc. el e-book es un difícil competidor para la web.

En este tipo de libros, las referencias son constantes y abundantes, y el representarlas como notas al pie del capítulo o al final del libro –como en el caso del libro en papel– sabe a poco, por más que estas notas dispongan de hipervínculos de ida y vuelta. El acceso a la información tiene que ser rápido y conciso. En este sentido, la aplicación iBooks para iOS incorporó recientemente la nota al pie de página interactiva en forma de globo emergente. Un tímido paso pero que sin embargo es indicativo de la inquietud de Apple por querer evolucionar el libro electrónico. Fue también la tienda iBookstore la que incorporó el mismo concepto que ya tenía en su homóloga de aplicaciones Appstore, el de descarga de actualizaciones.


iBooks 3 permite notificar al lector sobre la actualización de los
libros que ha comprado en iBookstore (imagen de TidBITS)


Y es que ya sabemos lo difícil que es lograr que un lector de nuestra cultura pague por un e-book. “¿Para qué voy a pagar 4,99€/$ por un contenido que está gratis en la web?” es una reflexión que no pocos hacen en silencio o en público.

 Y sí, ciertamente podemos llegar a leer, ver y escuchar todo lo que un libro electrónico tiene que decirnos si somos los suficientemente sagaces con el Google. Sin embargo, a nadie se le escapa que esa información aparecerá a los ojos y oídos del usuario como un cúmulo desorganizado de diferentes fuentes, y a menudo con una apariencia poco atractiva para la lectura. Incluso la mayor parte de los libros web online están intrincados con banners monetizadores que la dificultan.

Por más que a los más jóvenes se les esté olvidando alarmantemente, el libro sigue siendo el mejor vehículo para el aprendizaje sólido. Y en la era de las redes sociales, del márketing 2.0 (o 3.0!) y las relaciones bidireccionales entre las marcas y sus clientes, un libro que pretenda ser comercializado no puede ser un baúl estanco que se compra, se lee en soledad y luego se deja olvidado en un cajón de la nube. Ha de ser una experiencia actualizada e interactiva.

No solamente Apple ofrece la posibilidad de ir avisando de la posibilidad de descargar actualizaciones de los libros que compramos a la par que facilita dicha tarea a los autores y editores. Amazon implementa en su aplicación Kindle la posibilidad de ver discretamente qué fragmentos del libro que estamos leyendo han sido subrayados por el resto de lectores que lo compraron y leyeron.


La app Kindle de Amazon permite ver los subrayados populares
 entre la comunidad de lectores de un libro.


Todos estos detalles ayudan sin duda a fidelizar al lector, no solamente con el libro y el autor, si no con el formato y la forma de consumir contenidos, de tal modo que perderse por la web le resulte menos atractivo, hasta el punto de concluir que no merece la pena. Ése creo que debería ser el objetivo de todos los que estamos metidos en este ajo de la publicación digital, ya sea como autores, editores, lectores, divulgadores, etc.

En resumen, el libro electrónico debería ser una publicación por la que el público paga por suscribirse a él, en el sentido amplio: paga por el derecho a recibir actualizaciones periódicas en exclusiva, por pertenecer a una selecto club de lectores, por tener un trato más cercano con el autor etc. De este modo y si los contenidos son los suficientemente bien elaborados y de calidad, habrá una masa crítica de lectores que abandonen paulatinamente la idea de que es preferible obtener lo que buscan gratuitamente por otros medios, e incluso así los precios de los e-books o de posibles suscripciones podrían situarse en niveles que hagan que este negocio pueda (volver a) merecer la pena.

1 de agosto de 2014

Curso: Crear Web Apps con InDesign

En un artículo anterior hablábamos sobre la conveniencia de seguir creando Apps "clásicas" o pasarse al mundo de las "web apps".

Para crear Web Apps, básicamente hace falta lo mismo que para hacer Webs: código HTML, CSS, Javascript, etc.

Sin embargo, podemos crear atractivas Web Apps maquetadas desde Adobe InDesign, usando el plug-in "in5". 

En nuestro curso "Creación de Web Apps con InDesign" te enseñaremos cómo convertir una maquetación basada en páginas desde InDesign en una Web app interactiva HTML5 con animaciones, vídeo, sonido e interactividad básica y avanzada.

Temario:

  • Instalación del plug-in in5
  • Plantillas de páginas
  • Exportación en Web HTML5
  • El concepto de Web App offline
  • Animaciones con InDesign
  • Botones Interactivos
  • Vídeos
  • Gestión de la Caché
  • Exportación y personalización de la App
¿Qué necesito saber para este curso? Conocimientos básicos de maquetación con Adobe InDesign.

¿Cuánto cuesta? 59€

¿Cuándo será? Del 10/10/2014 al 30/10/2014

¿Dónde? ONLINE, a través de nuestro Campus Virtual

Entra y regístrate gratuitamente en el campus. Una vez registrado te podrás automatricular en los cursos que desees automáticamente.

Más información y reservas: escríbenos a formacion@publicarendigital.com  o llámanos / whatsappeanos al 606 13 14 84


29 de julio de 2014

El estancamiento tecnológico del e-book

Aunque pueda sonar algo chocante, en mi opinión el mundo del libro electrónico –el "clásico" es decir el autocontenido en un solo documento EPUB o PDF, etc.– está algo estancado y padece de cierta 'represión tecnológica', o mejor dicho, sufre de falta de innovación, de auténtica innovación.  Quizá por ello el e-book está siendo esa 'eterna joven promesa', algo que no acaba de despegar de manera brillante, frente a otras formas de consumir información más sólidas y persistentes como es el caso de la Web (esa vieja tozuda que ha sobrevivido a todo y que sobrevivirá a las apps también).

Desde que irrumpieron en el mercado, los e-books se han abierto paso cómodamente debido a que los usuarios se han dado cuenta de las obvias ventajas y comodidades que conlleva (portabilidad, interactividad, coste, etc.) y por lo tanto han adoptado rápidamente la nueva tecnología.

Sin embargo, creo que nos hemos quedado ahí estancados en un modelo de producto que dista muy poco de ser una mera réplica en digital de un libro en papel. Es decir, en lugar de aprovechar las posibilidades que nos ofrecen los soportes digitales –el hardware– para literalmente reinventar el concepto de libro, se han desarrollado "nuevos productos viejos" asfixiados bajo el corsé del paradigma del libro de papel. Si bien tomarlo como referencia para evitar que un producto demasiado innovador o demasiado disruptivo fuera a fracasar, aferrarse a él creo que está siendo una equivocación.

Un ejemplo de ello podría ser el célebre efecto visual de "doblez de página" que tanto furor despertó hace algunos años cuando se empezó a implementar en la Web o en CD-ROM multimedia (usando tecnología Adobe Flash) y que posteriormente adoptó por ejemplo Apple en su app lectora de libros electrónicos iBooks. 

A día de hoy la razón y la cordura se va aposentando después de esa absurda fiebre inicial y ya hay bastante consenso en que dicho efecto visual no tiene sentido, y se va retirando progresivamente de las aplicaciones de lectura, aunque hay que decir que muchas lo mantienen como opcional, como por "vergüenza torera" de no querer ser el primer valiente en proscribir semejante horterada inane.

Los e-books siguen tozudamente pareciéndose a los libros en papel


Pero ése sería un ejemplo menor, a mi modo de ver.

Pensemos por un momento en un libro electrónico típico, un EPUB o un PDF. Por más multimedia o demás luces de colores que contenga, su estructura sigue siendo igual de rígida que la de un libro en papel: paginación, tabla de contenidos, lectura lineal, etc. En este punto alguien me podría replicar que los hipervínculos interactivos permiten romper eso y efectuar una lectura no lineal del libro, lo cual es cierto, pero hay que ir más allá. Bastante más allá. Y para ello tenemos que dejarnos de prejuicios, apartar de una dichosa vez la mirada del libro en papel y empezar a fijarnos en otros paradigmas. 

¿Cuáles? Adivinen…

El formato más extendido de libro electrónico es el formato EPUB. Dicho formato no fue una creación ex nihilo si no que está cimentado sobre los estándares de la web: el HTML (para estructurar los contenidos), el CSS (para darles formato), el Javascript (para la interactividad) y el XML (para los metadatos) y finalmente la compresión ZIP para agregarlo. 

En paralelo al desarrollo de este formato, la propia Web ha seguido evolucionando con la irrupción del HTML5 y todo lo que conlleva. Aunque parte de la innovación del HTML5 está presente en el EPUB 3, seguimos fabricando e-books que siguen el mismo paradigma y siguen adheridos al mismo esquema rígido que los libros en papel, en lugar de dar rienda suelta a todas las posibilidades que nos ofrece la tecnología. 

Un ejemplo muy simple: estos días estoy maquetando una memoria de un congreso, en formato digital y en papel. Es decir, el típico documento con una tabla de contenidos dividida en capítulos y luego en títulos de ponencias, un índice alfabético de autores al final, etc. 
Mientras hago el trabajo me surgen ideas en paralelo a cierta sensación de impotencia: ¿No sería ideal que el usuario pudiera elegir cómo está organizado el contenido del libro? Es decir, que pudiera, con un simple gesto, leer el libro dividido no en capítulos por ponencias, si no en ponencias agrupadas por autor, tema, etc. o al menos siquiera indexarlo de ese modo. 

Esta funcionalidad, simple de cara al usuario, es algo fácil de implementar por ejemplo en la Web, donde una petición al servidor resulta en una nueva consulta a una base de datos, que rápidamente dispone la información organizada según otros criterios y la envía para que sea presentada de otro modo. Esta agilidad y versatilidad en la manera de consumir contenidos de momento no solo no ha sido igualada por los libros electrónicos al uso si no que no tiene pinta de cambiar a corto plazo. Al adoptar las tecnologías que lo harían posible pero a la vez al seguir auto-limitándose a un formato secuencial, paginado e indexado estáticamente, parece que la única alternativa para poder fabricar contenidos que posean la agilidad que buscamos sea crear un aplicación o –cómo no– seguir bajo el fiable paragüas de la Web. 

Pero entonces ¿en qué lugar quedará el e-book? ¿Será barrido o asimilado por una persistente Web que cada vez más se amolda a lo que debería ser realmente un libro electrónico?


¿Qué opinión tenéis al respecto?
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